Valparaíso; Capital Cultural Oceánica del Pacífico Sur Oriental

Fundamento Taller “OBSERVACIÓN Y MARITORIO”

Al imaginar a la Ciudad de Valparaíso, como “Capital Cultural Oceánica del Pacífico Sur Oriental”, lleva a situar su destino orientado a reiniciar su navegación hacia el futuro, definiendo con ello el diseño conceptual y construcción de nuevos “Significados y Valores Trascendentales”, permitiendo de este modo generar encuentros de espíritu y pensamiento, que va más allá de los actuales paradigmas culturales que nos afectan.

Una “Visión Cósmica” de nuestro “Planeta Azul”, nos inspira en descubrir las coincidencias de la actual globalización del mundo, centrada en el Océano Pacífico, desde una visión de nuestro “Maritorio”.

 Lo anterior nos lleva a revisar la historia de Valparaíso desde su descubrimiento en el año 1536, cuando se produjo el encuentro entre la Carabela “Santiaguillo” al mando del Capitán Alonso de Quintero con el Capitán Juan de Saavedra, en la entonces rada de “Quintil”, quien venía asistiendo por tierra al Capitán Diego de Almagro en su conquista de nuevas tierras para la Corona de España.19

Ello nos lleva a busca nuestra propia “Herencia Cultural Ancestral”, permitiéndonos con ello situarnos en el presente, para así con “La Observación Atemporal” alcanzar el origen de la historia, permitiéndonos con ello, ser capaces de generar una “Visión Prospectiva” de un escenario futuro para nuestro “Puerto Ciudad” de Valparaíso, que permita su trascendencia en el tiempo, y otorgar un renovado destino.

 El realizar una “Travesía de Exploración” hacia nuestro pasado, se convierte en una base sólida para diseñar y construir nuevas ideas, que determinen un trazado de rumbo hacia un destino, que nos permita alcanzar las “Constelaciones de la Sabiduría” en el ámbito de nuestras misiones y desafíos que nos comprometen como universidad.

El “Patrimonio Oceánico” que poseemos como chilenos, al navegarlo en su amplia extensión, en un permanente “Estado de Observación”, nos lleva a descubrir aquellos “Valores Trascendentales”, que nos permitan orientar como académicos e investigadores a las actuales, y futuras generaciones.

La calidad de sus vidas dependerá de los valores que se siembren en las “Aguas Fértiles” de sus “Espíritus” en el aquí y en el ahora.

“Sembrar Espíritus” tiene un nombre: “Educar”, en la “Creatividad”, y la “Voluntad”, es el gran desafío que nos compromete, porque no se puede crecer sin entregar “Amor” en un estado particular de fraternidad al prójimo, y con ello alcanzar la “Paz y la Libertad” que son las condiciones principales para alcanzar la “Felicidad” como aspiración de nuestros “Espíritus Inmortales” en su “Condición Humana”.

La “Identidad Cultural” de Valparaíso, es la imagen trascendente de sus ciudadanos, el ADN de ellos debe llevar su propio “Sello” que potencie y condicione su “Cultura”.

La “Gran Plaza de Valparaíso”, está en su bahía, y ella se transforma en un centro de encuentro permanente de naciones de todo el mundo, donde por medio de los barcos que la “Habitan en Tránsito”, da cabida natural a la “Transferencia de Culturas”.

 

El “Patrimonio Oceánico de Chile”, posee un ADN, oculto y poderoso, como herencia de un país atracado como un barco al continente sudamericano, que comprende en su ámbito natural, una cultura que se ha vinculado a “La Mar” desde tiempos ancestrales.

Los océanos han sido, son y serán, “El Ámbito Físico Compartido más Antiguo en la Historia del Hombre y los Pueblos”, vínculo y vector de interacción y desarrollo.

La “Herencia Oceánica” es uno de los “Bienes Olvidados” de la cultura chilena, que en estos últimos dos siglos le ha dado las espaldas a la mar. El océano fue en su tiempo la “Extensión sin Límites”, por el cual llegaron las inmigraciones más relevantes de la historia a Valparaíso, y a su vez, desde aquí se emprendían exploraciones hacia “Nuevos Horizontes”, que eran virtudes de “Vivir Heroicamente”.

De la mar venimos, y nos fundimos con la “Tierra Nueva”, en la era de los grandes descubrimientos, nuestros ancestros llevaron y trajeron los primeros latidos de las nuevas naciones, mares lejanos y tierras vernáculas, fueron el “Crisol de Razas” que hoy pueblan nuestra “Patria”.

Nuestro “Imperativo Geográfico”, y misión como habitantes de una “Tierra de Océano”, que describe genialmente Benjamín Subercaseaux, es poner en “Valor Nuestra Herencia Oceánica”, es dar a conocer, y reconocer en cada hombre que ha construido nuestra historia marítima, en las gestas heroicas, en la literatura, en la poesía, en las exploraciones, en las aventuras, las cuales pasan a ser parte y consecuencia, que nos lleva a fortalecer “El Orgullo de Pertenencia como Nación”, de un pueblo que despierta e identifica valores de su herencia, los agrega a su esencia, imagen e identidad de su cultura, manifestándose en sus acciones su natural “Cosmovisión con su Mar”.

Existen, sin embargo, razones culturales que se remontan a la historia, que explican porque Chile no ha sido consciente del “Cuantioso Capital Oceánico” que poseemos, largos de debatir, y no vienen al caso en este momento, lo que es de extrema importancia revertir, “El Océano es la Llave del Futuro”, es una fuente de potenciales recursos vivos y minerales, quedando muchos otros por descubrir, además se transforma en un gran desafío orientado a “Reiniciar las Exploraciones”, en busca de dar cabida en sus aguas a “La Habitabilidad del Hombre”, en un nuevo modo de concebir la vida.

Vengo en este contexto a cambiar dos paradigmas que coartan nuestro desarrollo como ciudad de extensa historia oceánica:

“El Borde no es el Borde”, nuestro borde futuro no termina en la costa continental, ello nos lleva a desconocer el rol protagónico con nuestro “Patrimonio Oceánico”, aún más, dejamos de ser parte de la hegemonía cultural, política y económica del siglo XXI.

Nuestro borde está actualmente situado en “Asia Pacífico”.

 Históricamente se ha mencionado a Valparaíso como “Ciudad Puerto”, paradigma equívoco que ha coartado nuestro desarrollo, desde su origen Valparaíso ha sido un “Puerto Ciudad”, porque desde el océano se ha ordenado su territorio, por lo tanto el concepto de “Maritorio” cobra relevancia, si se aspira que Valparaíso recupere su destino y prevalezca en el tiempo, las ciudades como los seres humanos, nacen, viven y también están expuestas a morir, quedando solo su espíritu en el recuerdo.

“El Rigor que nos somete el Océano” nos permite comprender la “Verdadera Dimensión del Ser Humano” frente a las dificultades, desafíos y oportunidades que la vida presenta. El solo hecho de aventurarse hacia el horizonte propone una fuerte experiencia sensorial, vivencial, intelectual, y emotiva, en la navegación y ocupación efectiva de nuestro “Patrimonio Oceánico”.

Lo anterior se convierte en un modo de “Fortalecer el Carácter”, el océano presenta “Desafíos Severos”, que al enfrentarlos hacen crecer el espíritu, temple y voluntad de quienes se atreven a asumirlo, sus condiciones extremas consolidan el trabajo en equipo, la solidaridad, la fraternidad y la lealtad, se adquiere una “Conciencia de Liderazgo Responsable”, como único medio de alcanzar objetivos compartidos.

Actualmente “La Comunidad de los Países de la Cuenca del Pacífico”, se transformó en “El Nuevo Escenario Decisivo de los Acontecimientos Mundiales”, postulando un “Nuevo Orden, Ordenante y Ordenado” respecto a las connotaciones geográficas, políticas, económicas, históricas y sobre todo culturales de las naciones que la integran.

El éxito de Chile como integrante de “La Comunidad de los Países de la Cuenca del Pacifico”, comienza tomando conciencia de esta realidad, en particular de la imperiosa necesidad de resguardar, consolidar y desarrollar “Nuestras Raíces Profundas de Identidad e Idiosincrasia” , considerando “La Mar” como “Patrimonio Oceánico Cultural Nacional”, debiendo ser asumido concientemente por todos los chilenos.

Los conceptos de “Oceanopolítica” y “Mar Presencial” manifestados por el Almirante Don Jorge Martínez Busch, señalan claramente la responsabilidad que tiene Chile como nación respecto a su “Patrimonio Oceánico”, y permiten enunciar una estrategia orientada a un desarrollo efectivo, actual y futuro a través del mar.

La extensión de nuestro “Patrimonio Oceánico”, unida a una “Actitud Transpacífica”, debe proyectar a Chile en el “Escenario Internacional de la Era del Pacífico”.

Podemos visualizar a Chile como una “Gran Pirámide” cuya base se extiende desde la línea de la Concordia con el Perú, hasta el polo Sur, y su cúspide se orienta hacia el poniente, encontrándose ésta a 350 millas mas allá de Isla de Pascua, considerando especialmente al océano en sus 5 niveles de crecimiento y desarrollo, “Espacio Aéreo Oceánico, Superficie Oceánica, Masa Oceánica, Suelo Oceánico y Subsuelo Oceánico”, donde nuestra cultura debe “Asumir un Carácter Presencial”.

Junto a lo anterior y como es obvio, siempre “Toda Acción comienza por el Pensamiento”, de las antiguas culturas que deben ser refuerzo del presente.

Hay que destacar que en el transcurso de los siglos “La Mar ha sido un Lugar de Permanente Intercambio Cultural y Comercial”, las más grandes civilizaciones han nacido, crecido y se han desarrollado alrededor de la conquista de las fronteras marítimas. Este principio se ha mantenido inalterado hasta hoy día.

“La Visión Cultural” que debemos internalizar, se inserta en un “Esquema Oceanopolítico”, en el que todo lo que ocurre en el mar tiene su inicio en el puerto de una Nación.

En el siglo XIX, Valparaíso se transformó en un “Hito Relevante de las Rutas del Comercio Internacional”, que comunicaba Europa a través del Cabo de Hornos.

Desde aquellos tiempos fue llamada “La Perla del Pacífico”, por los marinos, un teatro que ha quedado hasta el día de hoy en el “Consciente Colectivo de todo el Mundo”, que se encuentra registrado en las bitácoras como testimonio, que dan cuenta de las naves que han recalado en nuestro puerto, su historia literaria, y canciones marineras, de naciones como los países nórdicos de Europa que lo nombran, transformándose el puerto de Valparaíso en un “Espacio Cultural Abierto a todos los Océanos”, ello duró hasta el siglo XIX, virtud que debemos asumir el desafío de recuperar.

A principios del siglo XX, comenzaron a manifestarse “Síntomas de Estancamiento”, que señalaron el comienzo de la “Decadencia del Puerto de Valparaíso”, la apertura del canal de Panamá en 1914 transformó toda la red del comercio marítimo internacional, afectando también el desarrollo de nuestra cultura.

Hoy estamos como lo señalé, frente a un “Nuevo Escenario Oceánico” que nos favorece.

No podemos escapar a la necesidad profunda de los demás “Países Sudamericanos” en su conjunto, de acceder a los “Mercados del Asia Pacífico”, a través de buenos puertos (especialmente Valparaíso) como son los que ofrece Chile a través de su litoral.

A lo anterior hay consenso que el “Océano Pacífico es el Mar del Siglo XXI”, se enfrentan las mas grandes economías mundiales, y Chile no puede estar fuera de esa posibilidad, que da cabida a su propio desarrollo y crecimiento, transformando este flujo comercial en una “Membrana Osmótica” de “Intercambio Cultural”.

La mar, además de ser parte del “Patrimonio Físico”, es también “Patrimonio Cultural”, si consideramos que el fenómeno de la cultura, incluye todo lo que el hombre hace para transformar y utilizar la naturaleza en su beneficio, es indudable su gravitación en la conformación de nuestra “Identidad Marítima y Oceánica”.

Si por otra parte, se tiene en cuenta, la Nación en su “Dimensión Cultural de Desarrollo”, ello quiere decir que, “La Mar” tiene una “Connotación Condicionante de nuestro Progreso, y Futuro como Nación”.

Tenemos que situar a Chile en nuestra visión como “País Oceánico Latinoamericano”, lo que implica tomar decisiones consecuentes perfiladas a nuestro futuro inmediato, internalizando las ventajas y potencialidades en la perspectiva de una “Civilización del Pacífico”, que ya se está cimentando en Latinoamérica.

Todo ellos significa ir preparándonos en una “Reflexión Cultural Marítima, y Oceánica del Pacífico”, donde nuestro querido puerto pasa a ser “Protagonista de Nuestra Historia Pasada, Presente y Por Venir”.

La Universidad Andrés Bello desde su fundación ha considerado “La Mar como Fuente Principal de Inspiración”, conoce el tema, y ha estado trabajando principalmente para este gran desafío que nos identifica a todos, académicos y estudiantes.

Un gran abrazo OCEÁNICO, de olas coronadas de Azul y Plata, iluminadas por la “Cruz del Sur”, que durante siglos orientó a los navegantes, hoy día la “Cruz del Sur”, nos orienta en las ciencias, en las artes y en el ámbito de la cultura humanista.

 

 

Juan Ciorba Vinz

Profesor Cátedra

“Observación y Maritorio”

Escuela de Diseño /“Universidad Andrés Bello”

Marzo 2014